viernes, 4 de diciembre de 2009

Educación para el Siglo XXI

Ladd y Rivera-Batiz (2006, citado en Acosta, 2009) consideran que aunque Puerto Rico tiene un récord impresionante en su desarrollo educativo en comparación con la mayoría de los países del mundo, su sistema educativo se encuentre en una encrucijada. Está en crisis, ya que las reformas educativas implantadas durante los últimos cincuenta años han fracasado en lograr sus objetivos. La tasa de deserción está siendo demasiado alta y constituye posiblemente en el problema más serio de la educación puertorriqueña. Los resultados de las pruebas normalizadas reflejan un cuadro sombrío en el aprovechamiento académico de los estudiantes en matemáticas, inglés y español.

Este deterioro de las tendencias y patrones en los niveles de aprovechamiento académico de los estudiantes, reformas gerenciales del sistema educativo y la asignación de mayores recursos económicos se debe a la falta de continuidad a las ideas políticas educativas implantadas debido a los cambios político-partidistas, la imposición mediante órdenes de reformas educativas impuestas desde los niveles gerenciales superiores y controlados por la maquinaria político-partidista, la introducción abrupta de reformas, el control político partidista, la corrupción y la falta de sincronización de los esfuerzos entre el sistema educativo-escolar público y el sistema universitario público (Ladd y Rivera-Batiz, 2006, citado en Acosta, 2009).

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