Son el poder formar un hombre equilibrado, dotado de una conciencia del carácter problemático de nuestro tiempo, culto y eficiente en su dedicación profesional, pero no deshumanizado por su especialización, por la economía, por la técnica o por la política y amante de su cultura, de su comunidad, de su familia, atento a los problemas del mundo y a los valores universales. Se desea formar un hombre orgulloso de su identidad puertorriqueña y siempre dispuesto a enriquecerla y a mejorarla, libre, celoso de su libertad y de la ajena, abierto al diálogo, a la comunicación, a la convivencia democrática y a la solidaridad y con una clara conciencia de servicio a la comunidad, teniendo como meta de la educación liberal en el sentido más exigente de estas palabras (Lebrón, 1993).
Según el Proyecto de Renovación Curricular del Departamento de Educación (2003), se desea formar al estudiante como quien va a dirigir la enseñanza, como el punto de partida de todo el proceso educativo, desde la planificación hasta la evaluación. Se promueve al estudiante a que construya su propio conocimiento.
viernes, 4 de diciembre de 2009
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