viernes, 4 de diciembre de 2009

Problemas que confronta la sociedad puertorriqueña al comenzar el siglo XXI

Las familias en Puerto Rico han venido cambiando, con lo que originalmente conocíamos y teníamos en mente, como que el padre es quien provee y la madre es la encargada del hogar.

Mujer como proveedora del hogar. Cada vez hay más mujeres que trabajan fuera del hogar asumiendo la responsabilidad de proveedores que, tradicionalmente, le correspondió al hombre. Unas trabajan por necesidad, pero la mayoría lo hace para realizarse. Son mujeres independientes, emprendedoras, de carrera, que rehúsan verse tratadas como inferiores a los hombres (López, 2006).

Familias con un padre en el hogar. Por diversas razones, a menudo se encuentran familias que funcionan con un solo padre, usualmente la madre en el hogar. En algunos casos es una viuda que rehúsa volver a casarse por respeto a la memoria de su esposo, goza esta familia de reconocimiento social y constituye un grupo social normal. Igualmente sucede cuando es un padre cuya esposa ha fallecido. Otro caso es la disolución del matrimonio por el divorcio donde uno de los dos queda a cargo de los hijos. Este tipo de situación puede ocasionar problemas de ajustes emocionales, odios y rencores. El último caso es el de la madre soltera que procreó hijos que viven con ella. Esta situación ocurre con más frecuencia en nuestros días (López, 2006).

Familias divorciadas. Cerca de la mitad de los matrimonios hoy día terminan en divorcio. Algunos vuelven a casarse otra vez, pero los problemas que generan los divorcios no siempre se eliminan con el nuevo matrimonio. A veces hay violencia y maltrato, por lo que tienen que intervenir otros sectores de la sociedad. Este es un fenómeno social que sigue aumentando cada día. Muchos sectores piensan que seguirá aumentando y otros que se acabará por la falta de matrimonios. Muchos de los que vuelven a casarse viven con hijos ajenos, amando a su compañero/a. En muchos casos las nuevas parejas crían a los hijos del otro/a (López, 2006).

Familias unisexuales. Parejas del mismo sexo que se juntan y tienen hijos por medios artificiales o por adopción. Es el último tipo de familia que nos dejó el siglo XX. No ha llegado a Puerto Rico como a Europa y Estados Unidos, donde se tolera si se comportan sus componentes como heterosexuales. Este tipo de familia es todavía extraño a nuestra cultura (López, 2006).

Familias consensuales. La convivencia carnal es otra manera de vivir como una familia. Nos referimos a parejas que se juntan por mutuo acuerdo y después, cuando llegan los hijos, deciden legalizar la unión, aunque en Puerto Rico ya no existe el estigma del certificado de nacimiento del hijo natural, bastardo o reconocido como en tiempos pasados (López, 2006).

Familia tradicional. La familia tradicional se compone de padre, madre e hijos. Los padres conviven en matrimonio. El padre es el proveedor de la casa y la madre es ama de casa, dedicada a su hogar y a sus hijos. En el convenio de contrayentes, los sicólogos hablan de una nueva clase de familia basada en un contrato renovable según se acuerde antes consumarse la fecha de expiración (López, 2006).

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